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Divino pecado

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Vaya luna... luna menguante. Las nubes necias intentan ocultarte, te tienen envidia. Porque aún cuando menguas eres tan bella, tan absoluta. Eres única. Única luz. Único testigo de aquél santo pecado. Lejos de la realidad, lejos de todo. ¡Oh! Divino pecado... Pecado que resucita mi ser, pecado de pecados; vida de mi vida. Tu huella has dejado en mí. Dueles en el alma, pecado. Dueles en los labios, dueles en el corazón. Pero por mucho que duelas, divino pecado... curas mis heridas, curas mientras hieres. ¿Qué sería sin tí, hermoso pecado mío? El amanecer no tendría sentido y tratar de sobrevivir parecería banal. ¿Qué haría sin ti, bello pecado mío? Santo pecado. Eres ironía. Eres tormento, eres alegría. Eres aire lento, fuego frío... Qué daría por cometerte una y otra vez, cínicamente ante el Dios que perdona y absuelve de los de tu tipo. ¿Cómo puede concebir que tal pecado signifique el paraíso? Si es Él a quien tengo que rezar para sacarte de mí, daría mi alma al demon...

Sobre el amor y Dios (el límite entre el cliché y la verdad)

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“ … Volverán del amor en tus oídos las palabras ardientes a sonar; tu corazón de su profundo sueño tal vez despertará; pero mudo y de absorto y de rodillas, como se adora a Dios ante un altar, como yo te he querido… desengáñate: ¡Así no te querrán! ” -Gustavo Adolfo Bécquer Por: Jocelyn Navarro Cuando se habla de amor, en un sentido un tanto comercial, muchas veces se menciona su relación con una religión o se compara al objeto amado con el mismo Dios. Pero estas afirmaciones se descuidan hasta que llegan a caer en un plano de cliché. ¿Hasta dónde se encuentra el límite entre cliché y verdad en estas comparaciones? Con este ensayo pretendo escribir una respuesta basada en opiniones personales. Dejando lo trivial de lado, creo que la conexión entre Dios y el amor es más que un cliché. Es un juego de pasiones. Cuando Fedro [1] opinó que el dios Eros era el dios más importante para el hombre, quizás no estaba tan equivocado. Después de todo, el toque divino que decía suele llega...