Cuando el cuerpo y la mente entran en un episodio disociativo
Vivo en un cuerpo anti-estético que hace mucho dejó de disfrutar lo que en algún momento le causó placer.
Estoy atrapada dentro de un ente que se atreve a decir que está bien y no deja de inventar excusas para desertar, para claudicar.
No puedo aceptar lo que soy porque no lo sé; todo se torna borroso y se cubre de niebla cuando trato de pensar en ello.
¿Quién soy? Y no puedo luchar contra la oscuridad que recae sobre mí. ¿Qué pasa? Y mis manos sudan, el corazón late a prisa y me siento indefensa. No me siento segura en ningún lugar. Los recuerdos me acechan como si no fueran míos, como si fueran de alguien más, alguien que solía vivir aquí y solía disfrutar la vida, solía no tener miedos. Y yo soy una completa extraña para esa persona.
La oscuridad me mantiene en vela. ¿Cuánto tiempo puede uno soportarla? ¿Cuánto tiempo puede sobrevivir?
Ojalá pudiera hablar con ella, preguntarle cuánto tiempo piensa quedarse, preguntarle el motivo de su visita.
Ojalá pudiera descifrarla, pero creo que no quiere que lo haga por miedo a que me vuelva más fuerte que ella, por miedo a tornarse predecible.
Ojalá, por lo menos, se tomara la delicadeza de llevarme consigo y partirme en pedazos.
Nota:
Esto lo escribí en enero de 2014 y próximamente (no sé cuándo porque aún no me recupero de mis problemas actuales, ligados a la situación que me llevó a sentirme así, y es difícil planear) explicaré, en otro blog, el papel que ha tenido la disociación en mi vida.
Lo que sí puedo decir es que escribí esto, después de experimentarla durante el episodio traumático que fue la relación en la que estaba entonces.
Now playing:
You're the sanity that's driving me insane...
It's time to cut the cord, and say goodbye, 'cause it's the only thing that hasn't happened yet; and when it does, I'll wish we'd never met...
I did the best I could..!
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