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Mostrando entradas de mayo, 2010

Lo que te diga tres veces, Romeo, quizá sea verdad

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Él era mi Romeo, pero yo no era su Julieta. "Porque nunca hubo un cuento de tanto dolor como éste de Julieta y Romeo, su amor." A él lo esperaba su Julieta en su cama mientras él estaba en la mía. Era mi Romeo pero no era sólo mío. ¿Cómo llegué hasta aquí? Lo ignoro. Me deshago en dolor mientras pienso en su muerte. Ayer estaba vivo y aún me rogaba por un beso. Hoy no. Siempre me gustó su voz. Era la de un niño pero a la vez la de un hombre. Sus manos eran volátiles y ligeras, prodigiosas y regordetas pero hermosas. Tenía un par de avellanas en lugar de ojos y su cabello era rubio y tenía un olor peculiar. Olor que podría jurar que sigo oliendo en mi almohada. "Ven, noche gentil, noche tierna y sombría. Dame a mi Romeo y, cuando yo muera, córtalo en mil estrellas menudas; lucirá tan hermoso el firmamento que el mundo, enamorado de la noche, dejará de adorar al sol hiriente." Noche. Noche vestigio de mi amor desmesurado. No me diste a mi Romeo. Me lo quit...